Talleres de Cocina y Ciencia en la Fundación Alicia

La semana pasada, toda la Primaria estuvo dedicada al proyecto de etapa sobre “Comida saludable y alimentación”. Trabajaron esta temática desde distintas disciplinas y puntos de vista, como el origen de los alimentos, su clasificación, dónde los adquirimos, los nutrientes que nos aportan, cómo los consumimos, cuáles son los más saludables y necesarios, y también una reflexión sobre si los que más nos gustan o apetecen son siempre los mejores para nuestro cuerpo…

Además de un super completo programa de actividades que realizamos en el colegio, organizamos una salida conjunta de toda la etapa para enriquecer aún más el aprendizaje. No había duda que la mejor opción eran los Talleres didácticos de Cocina y Ciencia de la Fundación Alicia, en el Món Sant Benet. Alícia (ALImentación y cienCIA) es un centro de investigación creado con el objetivo de que todo el mundo coma mejor y dedicado a la innovación tecnológica en la cocina, a la mejora de los hábitos alimentarios y a la promoción de la buena alimentación… Fundado hace casi 10 años, cuenta con la colaboración del cocinero Ferran Adrià y del cardiólogo Valentí Fuster.

El lunes ciclo inicial inauguró estos talleres con “Fem Olletes”, el ciclo medio realizó otro titulado “Para mojar pan” y con la cámara de la escuela seguimos la experiencia de los alumnos de 5º y 6º, titulada “Setciències a la cuina”. En una amplia y muy bien equipada sala, dos profesionales de la Fundación Alicia les invitaron a seguir sus recetas para preparar desde un postre tan tradicional como el mató hasta otro tan ultramoderno como una esfericación de zumo de melocotón… una técnica de encapsulación con texturas de gelatina, que hace que los sabores aparezcan de forma repentina en la boca, y que Ferran Adrià hizo mundialmente famosa, sobre todo en el 2005.

El mató lo realizaron gracias al proceso de acidificación de la leche, al añadirle vinagre y consiguiendo que las proteínas de la leche se aglutinaran. Mediante la técnica de la emulsión realizaron un aceite con sabor a chocolate que olía de maravilla… Y, como colofón, y con la ayuda de algas y de una cuchara colador japonesa y otra esférica, consiguieron cambiar la textura del zumo de melocotón, hasta llegar a la esfericación… que pudieron comprobar al probarla y notar como una pequeña explosión llenaba de sabor su boca y paladar.